Una inversión es algo que compras o a lo que aportas dinero con la expectativa de que eso generará más dinero, llamado ganancias, en el futuro.
Un ejemplo común de invertir es poner dinero en el mercado de valores con la esperanza de que tu inversión inicial crezca.
Los inversores son individuos o empresas que ponen dinero en una corporación y esperan ganancias financieras.
Los receptores de la inversión son generalmente empresarios o empresas que necesitan capital líquido o dinero al cual puedan acceder y utilizar inmediatamente. Esta diferencia se resuelve mediante el proceso de inversión. Los inversores con fondos excedentes los prestan a otros que los necesitan ahora, generalmente recibiendo intereses en sus fondos o una parte definida de las ganancias obtenidas por el proyecto de inversión.
Las inversiones van desde instrumentos financieros, como acciones o bonos, hasta inversiones individuales, como comprar propiedades o prestar dinero a un amigo para ayudarlo a iniciar un negocio. Los ahorros en un banco son un tipo de inversión pasiva, ya que el banco utiliza los ahorros de los clientes y les reembolsa una tasa de interés mínima.
Por ejemplo, imagine que su amigo quiere abrir una panadería pero no tiene dinero para el alquiler o no tiene los electrodomésticos necesarios. Te ofreces a invertir parte de tu dinero en la panadería para ayudarlo. Tu amigo te ofrece dos maneras de devolverte la inversión: un pago de interés del 10% hasta que te pague por completo el préstamo, o el 10% de equidad, lo que te da 10% de propiedad del negocio y de los ingresos potenciales cuando la panadería sea lucrativa.
Aunque ambas ofertas son interesantes, tienen sus propios riesgos y beneficios, dependiendo de cuán grande sea la inversión (que determina cuánto interés ganarás) y el posible crecimiento del negocio.
Calculadora: ¿Qué tan rápido puede crecer tu dinero?
Si haces una buena inversión, la riqueza futura creada por haber retrasado compras actuales puede ser astronómica. La cantidad de dinero que inviertes, el horizonte de tiempo para la inversión, y el éxito del proyecto, elevarán tu tasa de retorno.
Por ejemplo, en 1997, un portátil de Apple costó casi $6,000 pero hoy en día vale apenas $50 dólares. Si en vez de comprarte esa laptop, hubieras invertido $6,000 en las acciones de Apple, valdrían más de $300,000 el día de hoy. Sin embargo, recuerda que no todas las inversiones son lucrativas. Si Apple no hubiera tenido éxito como empresa, es posible que hayas perdido la totalidad o la mayor parte de tu inversión de $6,000 dólares.
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